Las causas son diversas y pueden ir variando, se puede hablar de excesos de velocidad, falta de controles por parte de las autoridades, pero también, resulta fundamental hacer foco en la poca educación vial que, sumado a los distintos factores coyunturales, provocan siniestros fatales.
Cada semana los platenses lamentan nuevos accidentes de tránsito, “nadie cede el paso”; “la culpa es de las motos y de las bicis”; “a la noche pasan todos en rojo”; “no se frena en las esquinas a ver si viene alguien”; “andan sin luces y sin casco”, son solo algunas declaraciones que se pueden escuchar en toda la ciudad, pero, bajo este punto, es importante destacar que esta problemática viene de décadas. Años en los que ninguna gestión a cargo de la Municipalidad de La Plata, pudo llevar adelante un plan de concientización y prevención de tragedias, vinculadas a la vialidad.
Cifras que preocupan
Como se nombró previamente, sería casi egoísta decir que el drama que viven los habitantes de La Plata al salir a la calle cada día, empezó cuando Julio Alak llegó a la intendencia pero sí, es relevante destacar que los números fueron aumentando. En 2023, se registraron 76 decesos por accidentes viales, lo que equivale a una muerte cada cinco días. En 2024 este medio registró 57 muertes y, desde la Provincia de Buenos Aires se informó que La Plata encabeza el ranking de siniestros viales y víctimas fatales de los 135 distritos, mientras que, en el conteo de personas lesionadas en accidentes quedó en segundo lugar -por detrás de La Matanza- con 1860 casos, es decir, cinco por día.
Estamos a mitad de 2025 y la capital bonaerense ya registró 37 fallecidos, en términos contables es un caso por semana. Sin embargo, cada día se reportan cantidad de choques productos de situaciones de imprudencias tales como la utilización del celular al volante, el manejar en estado de ebriedad e incluso, percibir el semáforo en amarillo como si fuese verde.
Pablo Martínez Carignano, impulsor de la ley de Alcohol Cero y exdirector de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, habló esta semana previo al anuncio de disolución de este organismo por decisión del Gobierno nacional. Al respecto, recordó que desde la creación de está Agencia en 2008 se fueron disminuyendo la cantidad de accidentes, se pudo coordinar con las Provincias una serie de controles como, justamente, la ley de Alcohol Cero; la obligatoriedad en el uso de cascos e incluso la formulación del manual de educación vial. Este recorte Carignano aseguró que es una declaración de “muerte anunciada” y que los siniestros podrían crecer.
Por esto, resulta importante recordar, particularmente, que entre 2024 y en lo que va de 2025 ingresaron varios proyectos -de los bloques opositores y también del oficialismo- al Honorable Concejo Deliberante, donde en reiteradas oportunidades se pide la declaración de emergencia vial en La Plata, la colocación de carteles señaléticos e incluso se llegaron a preguntar qué se está haciendo para prevenir estos incidentes.
En ese sentido, cuando salió el ranking que ubica a La Plata entre las más peligrosas para manejar Carignano sostuvo que hay varios factores que interfieren, ejemplificando: “El conductor individual que deja el vehículo en doble fila y piensa que no jode a nadie, que es un segundo y después vuelve… Si multiplicas esa acción individual, la sociedad lo padece. Si esto se traslada a cruzar un semáforo en rojo, no respetar la senda peatonal, a exceder la velocidad, se torna invivible”.
Esta serie de inconvenientes hace que día a día “las culpas” se pasen de un lado a otro, entre vialidad, el municipio, control urbano y demás, pero la realidad es que en La Plata, la situación es cada vez peor y no se trabaja desde ningún área para solucionarlo, incluso, en una ciudad modelo que tiene diferentes organismos capaces de llevar adelante educación, prevención, obras, controles y demás. “Yo haría una política donde involucre a todos: universidades, fuerzas de seguridad, los clubes, las iglesias, los medios de comunicación, los comerciantes… si la comunidad primero toma conciencia de cuál es el problema, se pueden ir generando acciones concretas desde el Estado”, sugirió Carignano.
Capital de la Provincia, incontrolable
Una ciudad perfectamente planificada, en un cuadrado, con calles, avenidas y diagonales que se cruzan entre sí, la idea perfecta donde podría mantenerse el control entre semáforos, agentes y sobre todo, conciencia en los habitantes. Al hablar de la capital de la provincia más populosa del país se piensa en un lugar modelo, porque tiene todo para serlo, sin embargo, deja mucho que desear.
Es cierto que La Plata creció en todo sentido a lo largo de las últimas décadas, por un lado la población se concentró en su casco, sin la infraestructura que responda a eso, mientras que, en las periferias se dio un crecimiento más desordenado, con la presencia de asentamientos y barrios precarios, que en general carecen de servicios y conectividad, esto también generó desgaste en las estructuras viales. El flujo constante de personas movilizándose de un lugar a otro, el transporte público que no da abasto, entre otras cuestiones, hace que el tránsito sea incontrolable.
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“El estrés provocado por la falta de espacio al conducir nos lleva a una desconexión con el otro, algo que trasciende el tránsito y que forma parte de una cultura individualista, en donde se prioriza lo propio por sobre lo colectivo”, expresó el psicólogo Pablo Dedomenicci, docente de la UCALP, quien aseguró que “desde la pandemia prevalece en la sociedad una sensación de vulnerabilidad, frustración e impotencia, que se refleja en el estado de alteración de las personas cuando salen a la calle”.
Bajo el contexto adverso que se experimenta en el tránsito de La Plata, resulta fundamental que desde los diferentes organismos, estatales y privados, y sus respectivas autoridades, se comience a re-educar, concientizar y devolver el sentido de comunidad a los habitantes, que, como puede verse en las estadísticas, en el entorno prevalece la idea de darwinismo social y se hace más visible en una coyuntura donde la apatía y el sálvese quien pueda está más vigente que nunca. Este proceso puede llevar años, construir una ciudad donde se respeten las reglas de tránsito, parece ser simple, pero es una tarea que requiere de compromiso y acciones concretas que hoy, los platenses, esperan con urgencia.