Tiempo de (des)unión política

Mientras todos los partidos se pelean, el Gobierno desaprovecha una oportunidad y aplica un mecanismo de autodestrucción inédito

4 de junio de 2024 - 14:40

No es una novedad escuchar la frase de que “la política está en crisis” ya que, con el paso del tiempo, se ha empezado a expandir cada vez más esa visión de la clase política en su conjunto. Incluso, algunos personajes como Javier Milei han utilizado este hartazgo de la sociedad para beneficios personales, vendiendo la idea de que “algo distinto” podría cambiar las cosas.

Pero del dicho al hecho hay un largo trecho, reza el famoso refrán, y eso está empezando a quedar en evidencia cada vez más a medida que avanzan los días de Milei como Presidente de la Nación.

Más allá del mal resultado de las políticas que el mandatario viene aplicando, la demostración de que tanto él como su partido tienen la misma esencia que el resto, se está viendo con los manejos internos del Gabinete y con hechos de corrupción como fue el escándalo de los alimentos no entregados a comedores.

Como si fuera poco, a esto se le sumó la turbulenta salida de Nicolás Posse de la jefatura de Gabinete, noticia que se dio a conocer el pasado 27 de mayo a las 21:30.

Estas situaciones, que dejan al Gobierno en un estado de debilidad cada vez mayor, se dan en un escenario político adverso para todos los partidos. Hoy ninguno de los diferentes frentes se salva y todos cuentan con problemas a niveles internos y, lejos de saber aprovechar esta situación, el Ejecutivo comienza a adoptar posturas de autodestrucción inéditas.

Mientras tanto, el peronismo se sigue hundiendo en la crisis propia, el radicalismo se encuentra separado en tres vertientes y el PRO se pelea por ver quién se queda al lado del Presidente y quien se para en la vereda de enfrente.

La Cámpora calienta la discusión justicialista

Con epicentro en la provincia de Buenos Aires, el peronismo afronta una etapa de reconstrucción tras el cachetazo electoral del año pasado y ahora la discusión en la provincia más populosa del país gira en torno a la figura del gobernador Axel Kicillof.

El mandatario bonaerense quedó como uno de los pocos ganadores dentro de Unión por la Patria y emerge como principal líder opositor, ganando terreno dentro del Justicialismo, lo que genera ciertos resquemores dentro de La Cámpora. Si bien en los últimos días se intentó poner paños frías a las discusiones internas a cielo abierto, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés ‘Cuervo’ Larroque, e intendentes cercanos a Kicillof insisten en marcar diferencias con la conducción que plantea el camporismo.

Desde La Patria Es el Otro, el espacio que fundó Larroque tras alejarse de La Cámpora, insisten en que desde el espacio que comanda Máximo Kirchner cuestionan al Gobernador “por tener iniciativa”. En las últimas semanas, el hijo de la expresidente salió a negar una hipotética interna -más allá de que la disputa llegó a darse incluso ante los micrófonos- y desde el lado de Kicillof sacaron el pie del acelerador guardando sus interlocutores, principalmente los Jefes Comunales. Sin embargo, Larroque insistió con las críticas y avivó el enojo camporista.

En paralelo a este “mano a mano”, en el Frente Renovador de Sergio Massa no tomaron con agrado que sectores cercanos a Kicillof impulsen su propio armado y busquen quedarse con la conducción del Concejo Deliberante en territorios gobernados por intendentes massistas. El chispazo que encendió la mecha fue el caso Roque Pérez, en donde el Jefe Comunal perdió la conducción del legislativo a manos de la oposición y con una ayuda clave del bloque “PJ Axel Conducción”.

Frente a este panorama, Alexis Guererra, vicepresidente primero de la Cámara de Diputados provincial planteó: “Lo de Roque Pérez esperamos que sea un acontecimiento aislado y que no tenga que ver con una estrategia generalizada del espacio que fogonea una posible futura candidatura de Axel a Presidente”.

“Si esto se va a replicar en otros Concejos Deliberantes donde el bloque que tiene intereses sobre Axel complica o entorpece la gestión de intendentes del FR, ese es y será nuestro límite y actuaremos en consecuencia ya sea en la Cámara de Diputados como en todos aquellos municipios donde tenemos representación”, lanzó el referente del Frente Renovador.

El PRO, en llamas

El PRO atraviesa el momento más complejo desde su fundación. La interna a cielo abierto entre su actual presidente Mauricio Macri y su antecesora Patricia Bullrich gana temperatura con el paso de las horas fomentada por las diferencias que poseen respecto a la conducción partidaria como así también el rol que tiene que tomar el partido amarillo respecto al Gobierno nacional.

Mientras la ministra de Seguridad de la Nación pretende que el PRO apoye sin condicionamientos a la administración de Javier Milei -de la cual forma parte- desde el entorno del expresidente de la Nación pretenden que se mantenga la autonomía del partido amarillo más alla del respaldo que se le pueda brindar al oficialismo en diversos temas.

Si bien el partido atraviesa tensiones internas desde hace largas semanas, tal como relató este medio en la última edición, el conflicto escaló y libró una batalla sin precedentes en el territorio bonaerense donde el macrismo impulsó la renuncia de 24 de los 33 consejeros y dejó acéfala la conducción encabezada por la bullrichista Daniela Reich, obligando a convocar elecciones dentro del partido. “Son minoría”, dejaron trascender desde el entorno del fánatico de Queen.

En el bullrichismo saben que tienen poder de fuego en la opinión pública y lo pusieron en marcha con el lanzamiento del bloque PRO Libertad que significó la ruptura del bloque amarillo en la Legislatura bonaerense y dejó en claro que para la ministra el futuro es codo a codo con Milei.

Tras este movimiento, desde el macrismo empezó un operativo para aislarla del partido y entre las filas de los que responden al ex mandatario se baraja la posibilidad de quitarle la presidencia de la Asamblea del partido que deberá asumir en julio tras un acuerdo interno previo.

Desde el lado del expresidente advierten que se mantendrá en silencio hasta que se apruebe la Ley Bases y luego saldrá a jugar abiertamente, marcando matices con la Casa Rosada y desplegando un proyecto con el que prevé “volver a las raíces” del PRO.

El revoltijo radical

Tras las elecciones del año pasado, la Unión Cívica Radical (UCR) quedó completamente partida con representantes en el oficialismo, la oposición más extrema y los sectores dialoguistas.

La conducción nacional del partido radical está en manos del líder de Evolución, el senador Martín Lousteau, desde diciembre del año pasado. Desde el inicio, el exministro de Economía se posicionó dentro de la oposición más férrea contra el gobierno liberal rechazando el mega DNU y la Ley Bases oficialistas. El punto más álgido se vivió en el marco del conflicto universitario en el que el parlamentario tomó la bandera estudiantil y docente para presentar batalla.

Todos estos factores hicieron estallar al sector radical más cercano a la Casa Rosada. El ministro de Defensa, Luis Petri, aseguró que hay dirigentes radicales dispuestos a conformar una alianza con La Libertad Avanza (LLA) y el PRO de cara a las elecciones legislativas del 2025. “Estamos trabajando para que el año que viene LLA, el PRO y parte del radicalismo conformen un espacio común. Claramente compartimos electorados. Nuestro electorado está comprometido con este proceso que estamos llevando adelante por Javier Milei", indicó el ministro.

El mendocino pretende tomar la batuta junto al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, del sector radical más afín a Javier Milei escudándose en que “el cambio” que representa el liberal es el único que puede “combatir el kirchnerismo”. A esta diáspora hacia las filas de LLA podría sumarse el marplatense Maximiliano Abad, actual presidente del Comité Bonaerense quien en los últimos comicios jugó junto a Patricia Bullrich y hoy ocupa una banca en el Senado. En los últimos días, se mostró con una agenda cercana al oficialismo y dio lugar a lecturas entre líneas.

Por último, el diputado Facundo Manes se cortó de sus correligionarios y habilitó a los propios a comenzar a  trabajar para robustecer su proyecto político que apunta a competir por la Presidencia en 2027. Con una cena en La Rural, el neurocientífico dio el puntapié inicial para salir nuevamente a la cancha.

El espacio de dirigentes –legisladores e intendentes- que se referencian con Manes pretende construir una alternativa “de centro nacional”, en disputa con el oficialismo partidario en la provincia de Buenos Aires en manos de Maximiliano Abad y con guiños a otras fuerzas de oposición al gobierno de Javier Milei.

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