Tirado en el piso y ensangrentado, así encontraron a un joven de 28 años en un edificio ubicado en la zona de 7 y 63, que presentaba varias puñaladas en diferente partes del cuerpo. Sin embargo, cuando los médicos y la Policía llegaron al lugar se encontraron con algo inesperado.
Es que, lejos de querer recibir ayuda, el muchacho se mostró reticente con el personal, quien en todo momento le dio apoyo con el fin de entorpecer su cometido, a pesar de que siguió dándose cuchillazos a si mismo. Debido a esto tuvieron que inmovilizarlo y quitarle el arma blanca, para finalmente poder atenderlo.
En ese instante apareció la hermana del causante, quien no quiso aportar datos personales, por lo que se retira del lugar junto a la ambulancia que trasladó al muchacho al Hospital San Martín. Una vez allí, recibió las respectivas curaciones y quedó bajo observación.
"Se continúan con las tareas tendientes a determinar si el masculino padecía alguna patología como ser depresión o si se hallaba bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica o alucinógena", detalló una fuente consultada.