Esta mañana, a plena luz del día, una jubilada de Villa Elisa fue víctima de una brutal entradera, cuando al menos cinco delincuentes la maniataron, golpearon e incluso quemaron hasta que los vecinos, que escucharon los gritos, irrumpieron en su casa y la ayudaron.
Según información policial a la que accedió El Editor Platense, ocurrió en una casa de 132 bis y 134, allí, los implicados cortaron el alambrado de la medianera y aguardaron en el patio, a que la damnificada saliera y así, la interceptaron.
Cuando la jubilada salió a su patio, la tomaron por sorpresa y la hicieron entrar a la fuerza. Una vez dentro la ataron y la golpearon para que diga donde tenía objetos de valor. No conformes con ello y pese a que la víctima no puso resistencia, los desalmados la quemaron con agua hirviendo.
Fue en ese momento que los frentistas escucharon los gritos desesperados de la mujer, saltaron la medianera y sorprendieron a los intrusos que se dieron a la fuga de forma veloz. Fue así que encontraron a la damnificada herida y atemorizada y la liberaron.
El calvario de la jubilada de Tolosa
Una jubilada de Tolosa fue víctima siete veces de robo. La maniataron, golpearon y hasta le sacaron los dientes para llevarse algunas cosas de valor en su vivienda de 524 entre 119 bis y 120 en el barrio El Churrasco.
La mujer contó que en siete oportunidades entraron a su casa, "tres veces me han robado el celular" y otras veces "me han maniatado, me han golpeado... me han robado todo".
Tras pasar por varios ilícitos, un frentista le puso trabas en las puertas y ventanas pero los delincuentes volvieron a ir, "al no poder entrar por la puerta de atrás me violentaron la puerta principal, la tiraron abajo para buscar un celular", contó al respecto y agregó: "No lo encontraron porque lo escondí muy bien pero me dieron la trompada más cobarde".
El testimonio de la jubilada causó conmoción entre los presentes, pero ella siguió contando su calvario: "Me bajaron unos dientes que me sujetan la prótesis para que yo pueda tocar la flauta. Estudio en el conservatorio. No puedo tocar la flauta, no puedo asistir a las clases por esa agresión".
"Siete veces que fueron denunciadas a la comisaría sexta", explicó con bronca y luego, mencionó que fueron a Fiscalía y "parece que han puesto orden" pero de igual modo, el temor persiste: "Duermo con la luz prendida, a pesar de no sé si no me puedo sentir segura todavía".