Un informe del Cuerpo Médico Forense (CMF) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó que el fentanilo contaminado fue el factor decisivo en 38 de las 40 muertes analizadas en el marco de la causa judicial que investiga la distribución de ese opioide adulterado.
El documento, recientemente incorporado al expediente a cargo del juez federal Ernesto Kreplak, actualiza y amplía los resultados de la primera pericia realizada por una junta médica.
Según consta en el informe, hacia fines de octubre se efectuó una revisión del estudio inicial, incorporando veinte nuevos casos. Los resultados confirmaron que en 38 de las 40 muestras examinadas se comprobó que la administración del fentanilo contaminado “fue clave en el desenlace fatal de los pacientes”. En los dos casos restantes, los especialistas no pudieron establecer una relación causal directa.
El análisis detalló que en los 38 fallecimientos se detectaron infecciones vinculadas a bacteriemias por Klebsiella pneumoniae, Klebsiella variicola, Ralstonia pickettii y/o Ralstonia mannitolilytica, lo que, según el documento, “implicó un incremento del riesgo de muerte”.
Desde el inicio de la investigación, los peritos médicos advirtieron que, si bien la mayoría de las víctimas presentaban enfermedades preexistentes, la inyección del opioide adulterado “aceleró o desencadenó el fallecimiento”.
La causa por el fentanilo contaminado
La causa, que investiga un total de 124 muertes, tiene como principal acusado a Ariel García Furfaro, titular de los laboratorios HLB y Ramallo S.A., quien permanece detenido y procesado junto con otros directivos de las empresas involucradas. La investigación se inició a partir de una denuncia presentada por el propio hospital, donde se detectaron microorganismos en diez de doce ampollas analizadas. En la provincia de Buenos Aires se distribuyeron unas 20.400 ampollas del lote 31202, de las cuales La Plata concentró casi la mitad.
El caso 1, como lo denomina la Justicia, fue el de Renato Nicolini, un joven platense que ingresó por una cirugía menor y murió tras recibir 90 dosis del anestésico contaminado. A partir de su historia clínica se reconstruyó la cadena de distribución y se comprobó que otras instituciones locales, como el Sanatorio Argentino, el Instituto Médico Platense y la Clínica del Niño, también habían recibido ampollas de los lotes confirmados como contaminados por el Instituto Malbrán.