El crimen de Néstor Copoletti, un jubilado de 79 años, sacudió la tranquilidad de Villa Elisa y dejó al descubierto una trama cargada de interrogantes. El hombre fue hallado sin vida en el galpón de su vivienda, ubicada en la zona de 8 y 423, en circunstancias que aún no lograron ser esclarecidas por completo.
Por el hecho, el principal y único sospechoso es su jardinero, quien permanece detenido. Sin embargo, lejos de tratarse de un episodio lineal, la investigación avanzó entre versiones contradictorias y datos que, con el correr de las horas, fueron perdiendo sustento.
Fuentes cercanas al caso señalaron a El Editor Platense que el acusado mantiene un vínculo indirecto con el entorno de la víctima: sería yerno de una de las cuidadoras que asistían a Copoletti. En ese contexto, los investigadores creen que todo se habría desencadenado a partir de una discusión. “Fue a pedirle un serrucho y volvió lleno de sangre”, relató una fuente, en una frase que sintetiza la crudeza del episodio y la incertidumbre sobre lo ocurrido dentro del galpón.
Avanza judicial: qué se sabe del crimen de Villa Elisa
En un primer momento, trascendió la hipótesis de un intento de robo de clonazepam, medicamento que habría estado en la vivienda de Villa Elisa. No obstante, esa línea fue descartada con el avance de las pericias, dejando nuevamente el caso en un terreno de dudas.
Otro elemento que llamó la atención fue que la víctima había comenzado a frecuentar templos umbanda en los últimos tiempos. Esa información abrió especulaciones sobre una posible conexión, aunque rápidamente fue desestimada por los investigadores, que no encontraron vínculos entre esas prácticas y el crimen.
Con este panorama, la causa continúa apoyada en un único detenido que, hasta el momento, se mantiene en silencio. La clave podría estar en su declaración ante el fiscal de la UFI 16, Juan Cruz Condomí Alcorta; mientras, los investigadores intentan reconstruir qué ocurrió durante esa madrugada que terminó en tragedia.