La reforma electoral que Javier Milei mandó al Congreso encontró su primer gran escollo con la eliminación de las PASO. Los aliados del PRO y la UCR sostienen que las primarias deben mantenerse, y el radicalismo avanzó con un proyecto propio en el Senado. Ficha limpia, el anzuelo para negociar el resto de las reformas.
La discusión por las PASO expuso, desde el arranque, las limitaciones políticas del oficialismo para avanzar con una reforma de fondo. La iniciativa que impulsa Javier Milei choca no sólo con la oposición dura, sino con sus propios socios parlamentarios, que rechazan eliminar de plano un mecanismo que ordena la competencia interna y estructura el calendario electoral.
En ese marco, el radicalismo decidió no quedar atado a la lógica del Gobierno y avanzó con una propuesta alternativa. El proyecto que empuja el senador Eduardo Vischi no elimina las PASO, sino que busca modificarlas, con variantes que van desde hacerlas optativas hasta redefinir su funcionamiento. La jugada tiene una doble lectura: por un lado, marca un límite a la Casa Rosada; por otro, posiciona a la UCR como actor con agenda propia dentro del debate electoral.
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El paquete del Gobierno como prenda de negociación
El problema para el oficialismo es matemático, pero también político. En ambas cámaras del Congreso, la eliminación de las PASO no reúne consensos suficientes. Sectores del PRO -socios clave de La Libertad Avanza- tampoco ven con buenos ojos suprimirlas completamente, en parte porque el sistema les permitió históricamente dirimir liderazgos sin romper coaliciones. En la UCR, directamente, predomina la idea de sostenerlas, aunque con cambios.
Ahí es donde la reforma empieza a leerse como un paquete de negociación más que como un proyecto cerrado. La eliminación de las PASO aparece, en ese esquema, como el punto más conflictivo, pero también como una pieza intercambiable. En paralelo, el Gobierno impulsa la incorporación de Ficha Limpia, una medida con mayor consenso político y social, que busca impedir candidaturas de dirigentes con condenas en segunda instancia.
En el Congreso reconocen que Ficha Limpia funciona como el “anzuelo” para destrabar la discusión: un elemento con alta aceptación que puede facilitar acuerdos en otros aspectos más resistidos. En ese juego, las PASO quedan como moneda de cambio. La Casa Rosada podría ceder en su eliminación total -o aceptar una versión atenuada- para garantizar la aprobación de otros capítulos de la reforma.
El proyecto del radicalismo
El proyecto impulsado por el senador Eduardo Vischi propone mantener las primarias como herramienta de ordenamiento interno, aunque introduciendo cambios para reducir costos y evitar su uso cuando no haya competencia real. Entre las alternativas en estudio aparece la posibilidad de que sean optativas para los partidos o que sólo se realicen en aquellos espacios donde existan listas en disputa.
En esa línea, el radicalismo busca preservar la función central de las PASO (dirimir candidaturas y legitimar liderazgos) sin obligar a todo el sistema político a atravesar una elección primaria innecesaria. El proyecto también pone el foco en ajustar plazos y reglas de financiamiento, con el objetivo de hacer el proceso más eficiente. De esta manera, la UCR intenta ofrecer una salida intermedia para sostener las primarias pero sin tensar con el Gobierno.
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