El proyecto de Reforma Laboral que ya consiguió media sanción en el Senado avanza sobre puntos sensibles del mundo del trabajo y propone un rediseño profundo de las normas establecidas hasta el momento. Vacaciones, despidos, jornadas extendidas y un nuevo fondo para financiar indemnizaciones, algunos puntos destacado.
Vacaciones: nuevo calendario y descanso fraccionado
La iniciativa modifica de raíz el esquema tradicional de licencias. El período anual de vacaciones pasaría a otorgarse entre el 1° de octubre y el 30 de abril, aunque deja abierta la puerta a acuerdos particulares entre empresa y trabajador para fijar otra fecha.
Uno de los cambios más significativos es la posibilidad de fraccionar el descanso en tramos no menores a siete días. Además, se establece que cada empleado deberá acceder a vacaciones en temporada de verano al menos una vez cada tres años.
Si el período se ve interrumpido por una enfermedad, el empleador estará obligado a reprogramar los días pendientes.
Despidos: tope salarial y pago en cuotas
En materia de indemnizaciones, el texto introduce una reducción en la base de cálculo. Quedarán excluidos conceptos como vacaciones no gozadas, aguinaldo, propinas o premios. En su lugar, se fija un tope: la base remuneratoria no podrá superar tres veces el salario promedio mensual establecido por el convenio colectivo correspondiente a la categoría del trabajador.
Con el argumento de desalentar la litigiosidad, las indemnizaciones se actualizarán por inflación más un 3% anual adicional. Además, las sentencias podrán abonarse en cuotas: hasta seis pagos mensuales consecutivos para grandes empresas y hasta doce en el caso de pymes.
Fondos de Asistencia Laboral: la nueva caja
El proyecto crea los Fondos de Asistencia Laboral (FAL), cuentas específicas e inembargables que deberán constituir los empleadores mediante un aporte obligatorio mensual. El porcentaje será del 1% de las contribuciones patronales para grandes empresas y del 2,5% para pymes.
La administración quedará bajo la órbita de la Comisión Nacional de Valores. Desde la oposición y sectores sindicales advierten que el esquema podría traducirse en un abaratamiento del costo del despido y, a la vez, en un impacto negativo sobre el financiamiento del sistema previsional.
Banco de horas
Otro de los puntos que genera controversia es la ampliación de la jornada laboral diaria, que podría extenderse de 8 a 12 horas, siempre que se respete un descanso mínimo de 12 horas entre turnos.
En cuanto a las horas extras, el proyecto habilita acuerdos voluntarios entre empleador y trabajador para compensarlas mediante un banco de horas o francos compensatorios. También se incorporan contratos a tiempo parcial por debajo de la jornada legal.
El régimen deberá formalizarse por escrito y contemplar límites claros, además de un sistema de registro que permita controlar las horas trabajadas y las disponibles para su compensación. Estos acuerdos también podrán celebrarse con la representación sindical.
Enfermedades y accidentes no laborales
La propuesta también redefine las prestaciones en caso de accidentes o enfermedades ajenos a la actividad laboral. Si el hecho deriva de una actividad voluntaria y consciente del trabajador, este percibirá el 50% de su salario básico durante tres meses -o seis si tiene personas a cargo-.
Si la incapacidad no surge de una conducta voluntaria y riesgosa, la cobertura será del 75% del salario en los mismos plazos.