Axel Kicillof gobierna desde 2019 la provincia de Buenos Aires y el pasado 10 de diciembre, cumplió un nuevo año de gestión. Kicillof, que busca consolidar su rol como principal opositor al presidente Javier Milei, el lunes comandó un acto multisectorial que se realizó en la localidad de San Martín en el marco de los cinco años desde su asunción como gobernador bonaerense. La actividad estuvo marcada por fuertes críticas a las políticas nacionales, especialmente por su impacto en la Provincia.
Rodeado de ministros, intendentes y dirigentes gremiales, el Gobernador cuestionó fuertemente el ajuste libertario y su efecto en el consumo, la industria y la economía real. Sin reelección permitida en este territorio, Kicillof se juega su gobernabilidad inmediata los próximos tres años. Más aún su futuro político: no declina en su armado como líder opositor de cara a 2027.
En este contexto Kicillof procura llevar adelante una misión imposible. El gobernador bonaerense busca proyectarse para las presidenciales de 2027 con autonomía dentro del kirchnerismo, pero la expresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, volvió a aparecer con fuerza en escena, bombardeó esa estrategia y lo colocó -sin querer queriendo, o sí- en la vereda enemiga.
Es más, el último encuentro entre CFK y Kicillof (previo al del lunes y que fue en el mes de octubre en La Plata por los 47 años de Abuelas de Plaza de Mayo), había dejado un sabor amargo en los dirigentes y militantes que se habían ilusionado con la posibilidad de una reconciliación pública.
Lo cierto es que durante todo el 2024 Kicillof se posicionó como el principal opositor a Milei, un rol que pretende seguir jugando pese a la irrupción hiperactiva de Cristina. La expresidenta copó la escena desde que alimentó un operativo clamor, al que no se sumó el bonaerense, para comandar el PJ nacional. Los más optimistas piensan que primará la cordura y la necesidad de bajar los niveles de confrontación, que desgastan y perjudican a todos. Los más pesimistas se imaginan la marca indeleble de la fractura, que terminaría de evidenciarse en las elecciones del 2025.
En este contexto intendentes y funcionarios que rodean a Kicillof trabajan en una construcción propia alrededor del gobernador que incluye -en los casos más pragmáticos- el armado de listas propias en la elección del 2025. Listas seccionales: a diputados y senadores provinciales. Los intendentes creen que si hay un desdoblamiento de fecha, el gobernador podrá tener autonomía del esquema de CFK. Imaginan dos listas. Una del esquema de Kicillof y otra de Cristina Kirchner con La Cámpora.
En el massismo contestaron que si hay dos listas, habrá tres porque el Frente Renovador presentará la suya. La respuesta estuvo a cargo del presidente del FR a nivel provincial, Rubén Eslaiman.
Habrá algunos gestos de acá hasta los últimos días de este año que simularán unidad y que irradiarán desde la Legislatura bonaerense, cuando la Cámara de Diputados y el Senado bonaerense debatan en el recinto el Presupuesto y la Ley Fiscal 2025. La aspiración máxima es que se vote la semana previa a Navidad y que el cristinismo consiga los votos de la oposición para avanzar con el endeudamiento que solicitó Kicillof en el Presupuesto.
“Una tragedia económica”
Inmersos en un clima de creciente tensión entre el gobierno nacional y la administración bonaerense, desde la Provincia de Buenos Aires (PBA) aseguraron que se ven afectados por una enorme deuda que amenaza su estabilidad financiera y operativa.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, señaló que Nación le debe a PBA $7,8 billones que, en medio de un contexto económico plagado de dificultades, genera un problema fiscal que podría tener profundas repercusiones socioeconómicas.
Durante una rueda de prensa realizada en la Casa de Gobierno bonaerense, el funcionario que forma parte del círculo de confianza del gobernador Axel Kicillof detalló que esta deuda acumulada se distribuye en tres áreas principales: transferencias directas, obras públicas y programas nacionales, que engloban distintos aspectos del compromiso fiscal que el gobierno de Javier Milei tiene hacia la provincia.
Transferencias Directas: con un total de 2,09 billones de pesos, esta categoría incluye fondos esenciales que van desde la ANSES hasta cajas provinciales, además de asignaciones para sectores críticos como Educación, Transporte y Salud.
Obras Públicas: representa la mayor parte de la deuda, con $5,3 billones, porque abarca infraestructura comprometida en la provincia que no ha sido realizada, lo que afecta directamente el desarrollo y mantenimiento de servicios básicos y la calidad de vida de los ciudadanos.
Programas Nacionales: con $371.163 millones, este ítem refleja discontinuidades y retrasos en la implementación de programas, cuyo efecto inmediato es la afectación de servicios esenciales y la ejecución de políticas públicas.