Con fuertes críticas a Javier Milei y las políticas que tomó el Gobierno Nacional en pos de un "reacomodamiento económico", Axel Kicillof dio su discurso en la Apertura de Sesiones Legislativas en La Plata. Haciendo énfasis en las medidas que tuvo en la pasada gestión en la Provincia y en las venideras, el Gobernador marcó la gran diferencia entre las decisiones gubernamentales y cómo afectaron las mismas al pueblo de nuestra región. "No queremos motosierra ni ajuste. Queremos más inversión para seguridad, salud y educación. Austeridad para gobernar sí, sacrificios inconducentes para el pueblo… ¡NO!".
"Los bonaerenses respaldaron lo que se hizo en los primeros cuatro años de gobierno: respaldaron las nuevas escuelas, los centros de atención primaria, respaldaron las obras, el derecho a la salud, a la educación, a la producción, al trabajo, a la dignidad y salieron a defender todo lo logrado con el voto. Una mayoría decidió acompañar este rumbo provincial, lo que nos permitió imponernos en 84 municipios y recuperar incluso el gobierno en 16 distritos incluyendo, ni más ni menos que el de la capital de la Provincia, que ya es también la capital de este proyecto de desarrollo provincial y el lugar donde vivo hace cuatro años con mi familia, la ciudad de La Plata", expresó Kicillof, en un discurso de poco más de hora y media en la Legislatura bonaerense.
El mismo estuvo no solo dentro del marco de las políticos que llevó adelante su pasada gestión, entre 2019 y 2023, sino también en los pocos meses que lleva Javier Milei como presidente y cómo está afectando al pueblo de Buenos Aires. "Una parte importante de la sociedad argentina eligió un nuevo presidente, cuyas propuestas no compartimos. Pero en democracia el pueblo es el que manda y, por lo tanto, respetamos la expectativa de los argentinos que lo eligieron aspirando a un tiempo mejor. Tristemente, esas esperanzas están siendo brutalmente traicionadas".
"Atacar la naturaleza igualadora del Estado es profundamente dañino en sociedades desiguales. Y es además totalmente inoportuno: el contexto mundial exige de Estados protectores. Los países que admira Milei se construyeron y llevan adelante las misma políticas que Milei aborrece. Europa, Estados Unidos o Israel ejecutan políticas proteccionistas para cuidar la producción y el trabajo de sus ciudadanos. Muchos de ellos subsidian el transporte. Todos tienen ambiciosos planes de obra pública", indicó.
"En todos se regulan los mercados y se limita al monopolio. En todos el Estado interviene y mucho para defender al consumidor y promover la competencia. Todos ellos invierten millonarios recursos en ciencia y tecnología. Sus presidentes, ya sean más de derecha o más de izquierda, defienden la soberanía de sus países con todos los instrumentos y limitan la intervención extranjera. Y para esas tareas y objetivos tienen una sola y la misma herramienta: el Estado que aquí en Argentina Milei se propone destruir desde adentro. Como señaló el papa Francisco, en esta etapa de la historia, “el Estado es más necesario que nunca”", siguió.
"El Estado, por más falencias que tenga, representa el interés general, sin Estado rige la ley de la selva. No es una cadena alimenticia donde el más fuerte se come al más débil, es una sociedad donde a través del trabajo, del esfuerzo y de la solidaridad se intenta colectivamente que todos progresen. La ideología que intenta implantar es incompatible con nuestra historia, con nuestra cultura, con nuestros valores y con la Constitución Nacional. Repito: juró por una constitución que garantiza derechos, los mismos derechos que el presidente desprecia, ataca y ridiculiza", aseveró.
Y en el marco que le compete por el cargo que dispone, indicó: "En la Provincia de Buenos Aires, y en todo el país, esta política de abandono y desprotección está provocando un deterioro y un daño que son enormes, multiplicando la angustia, la desesperación y la incertidumbre de una sociedad que aspiraba a una etapa de reparación".
Así también se refirió a antiguos presidentes, como Néstor Kirchner y Cristina Fernández. "El pueblo y la historia juzgarán como imperdonable la indiferencia y hasta el goce sádico por el sufrimiento ajeno que estamos presenciando. Es exactamente todo lo contrario a lo que hicieron Néstor y Cristina con auténtica rebeldía y amor por la patria".