El impacto de los aumentos en los servicios de luz y gas sacude de lleno a los hospitales públicos de los municipios de la provincia de Buenos Aires que recibieron facturas millonarias durante los últimos meses. El complejo escenario económico encendió las alarmas en la Legislatura bonaerense, en donde ingresó un proyecto para que la Cámara de Diputados pronuncie su “profunda preocupación” por la situación que atraviesa el sistema de salud.
“La suba indiscriminada de la tarifas en los servicios de luz y gas incrementan los costos operativos de los principales y, en la mayoría de los casos, únicos efectores de salud con los que cuentan los municipios afectando directa e indirectamente la calidad de la prestación sanitaria que otorgan a los bonaerenses”, argumento el ex Ministro de Transporte de la Nación, Alexis Guerrera, en el texto que arribó al cuerpo parlamentario en las últimas horas.
El hospital de General Pinto afrontó, por ejemplo, una suba del 647% en la luz y 793% en el gas, mientras que el nosocomio de Carlos Casares registró un incremento promedio del 880%.
En Leandro Alem la suba fue del 600%, en Hipólito Yrigoyen de 388%, y en Bragado afrontó del 2.142%. En este caso, la tarifa de gas saltó de 85.651 pesos en mayo del 2023 a 2.389.725 en este 2024.
“Los aumentos en las tarifas de los servicios de luz y gas están muy por encima de la capacidad recaudatoria municipal que, en promedio, detentan un 150% de incremento para las tasas municipales, sin tener en cuenta el índice de cobrabilidad que, por el contexto actual, proyecta bajar la capacidad recaudatoria de los gobiernos locales”, explicó Guerrera.
Los tarifazos en los hospitales públicos de la provincia de Buenos Aires se dan en paralelo al aumento de la demanda por la desregulación en medicamentos y prepagas que impulsó el gobierno nacional, lo que desencadena un combo preocupante.