El 1° de diciembre del 2022, Mariano Cowen cumplió su gran anhelo de ser el nuevo presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata. Tomó las riendas de la conducción del club en una situación deportiva ideal, con la clasificación a la Copa Sudamericana 2024 y un equipo que había peleado el título de la Liga Profesional hasta el final de la mano de Néstor Gorosito.
Es cierto que la situación económica del Lobo no era la ideal. Los seis años de gestión de Gabriel Pellegrino no fueron buenos, pero tuvo algunos aciertos deportivos, como la llegada de Pipo y tener algunos jugadores de jerarquía como Rodrigo Rey, Brahian Alemán, Johan Carbonero y Ramón Sosa, por marcar algunos casos.
En enero, con la excusa de los números, se decidió desprenderse de todos y darle paso a Sebastián Romero con un grupo de juveniles, algunos muy preparados para el desafío de ser profesionales, pero otros no tanto. Felipe Sánchez, Ignacio Miramón y Alan Lescano fueron de los mejores jugadores en el primer semestre del año, pero hoy ninguno de ellos está en el club por diferentes motivos.
Se vendió por chirolas al mediocampista central al Lille de Francia y al Pipa también se lo transfirió a Argentinos Juniors, en un dinero que fue destinado a pagar deuda, ya que se tomó la increíble decisión de sobrar el mercado de pases y salir a reforzarse tarde, cuando todos se dieron cuenta que no alcanzaba con lo que había, y quizás no alcance lo que se trajo.
Aunque nunca lo manifestaron públicamente, la apuesta de Cowen y sus pares de la dirigencia era ser “el mejor de los peores”, tratando de no estar entre los tres y luego dos equipos que pierdan la categoría. Lamentablemente el plan salió mal, con Chirola a la cabeza, estando en el cargo más tiempo de la cuenta se dilapidaron muchos puntos, y como si fuera poco se fue a buscar a un técnico que no cambia la ecuación como Leonardo Madelón, que pese a alguna mejora en estos últimos tres partidos no dio la talla, con un equipo con poco carácter y jugando como si estuviese descendido.
Todo esto es responsabilidad de Mariano Cowen, que si las cosas no salen bien el viernes por la tarde en el Coloso Marcelo Bielsa ante Colón, quedará como el gran apuntado de haber llevado al descenso a uno de los equipos más representativos del fútbol argentino en Primera.