A más de seis de la desaparición y muerte de Johana Ramallo, cuatro fiscales volvieron a darle impulso a la causa que investiga su crimen al solicitar que se eleve a juicio a siete personas acusadas de integrar una organización criminal que operaba en la “Zona Roja” de La Plata al momento de la última vez que fue vista con vida.
El pedido de elevación a juicio fue solicitado al juez federal Nº 1, Alejo Ramos Padilla, por parte de las fiscales María Laura Roteta, a cargo de la Fiscalía Federal Nº 1; Mariela Labozzetta, de la Unidad Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM); María Alejandra Mángano, de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex); y Patricia Cisnero, fiscal coadyuvante de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).
Las fiscales reclamaron que los acusados sean juzgados por los delitos de “trata de personas con fines de explotación sexual y comercio de estupefacientes”, bajo el argumento de que durante la investigación se logró acreditar la existencia de una organización criminal que desplegó su actividad delictiva a través de la captación y recepción de víctimas en la zona roja platense, a quienes ponían en control mediante el suministro de estupefacientes.
En el requerimiento de elevación a juicio, las representantes del MPF describieron que la organización operaba en la “zona roja” a través de la conformación de una estructura en la que la venta de drogas, la explotación sexual y el aprovechamiento del consumo de las mujeres explotadas estuvieron indisolublemente vinculados.
, sobre la que ejercían control de hecho, y que en la mayoría de los casos consiguieron la disposición de las víctimas a partir del suministro de estupefacientes y el aprovechamiento de las múltiples vulnerabilidades que presentaban, derivadas de la dependencia a las sustancias que les proveían, la corta edad y la precariedad de las condiciones sociales, económicas y familiares.
Johana fue vista por última vez el 26 de julio de 2017, cuando salió de su casa, donde vivía con su madre y su pequeña hija, con la promesa que regresaría a las 20.30 de ese día, lo que nunca ocurrió.
La última imagen suya con vida fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en las calles 1 y 63 de La Plata, en la que se la ve entrando a un baño ese mismo día, poco después de salir de su hogar.
En agosto de 2018, los restos mutilados de Johana fueron hallados en las costas de la ciudad de Berisso, aunque no fueron identificados como pertenecientes a la joven hasta el año 2019.