El regreso a la Argentina de Nahuel Gallo, el gendarme que pasó 448 días preso bajo el régimen chavista, abrió un nuevo capítulo de la tensa relación entre el oficialismo y la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), liderada por Claudio “Chiqui” Tapia.
Desde el Gobierno nacional no tardaron en cargar contra la entidad que, finalmente, contrató el vuelo que trajo a Gallo al país. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, señaló que la relación entre dirigentes del fútbol y el régimen venezolano “tendrá que ser explicada”.
Adorni reconoció que Rodríguez no iba a liberar al agente argentino en manos del chavismo. A pesar de ello, fue un avión privado vinculado a la AFA el que trasladó a Gallo de vuelta a suelo argentino, escoltado por dirigentes como Luciano Nakis y Fernando Isla Casares.
Para el jefe de Gabinete, la prioridad del Gobierno siempre fue la integridad del agente: “Lo verdaderamente importante es que Gallo esté libre y haya regresado después de más de 400 días sin certezas sobre su situación”, dijo el funcionario, aunque insistió en sembrar interrogantes sobre la relación de la AFA con el chavismo.
El mensaje de la AFA
Luciano Nakis, prosecretario de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), destacó la importancia del deporte para concretar el regreso del gendarme Nahuel Gallo. El dirigente fue parte de la delegación que viajó a territorio venezolano para concretar la vuelta al país dl gendarme.
“El deporte, y en particular el fútbol, cumple un rol fundamental como herramienta de integración, diálogo y entendimiento entre naciones. A través de las federaciones miembro se fortalecen vínculos, se promueve el respeto mutuo y se generan espacios de cooperación”, inició en su cuenta oficial de Instagram junto a una foto con el gendarme.
Y cerró: “Creemos en el fútbol como un lenguaje común que acerca culturas, fomenta valores compartidos y contribuye a la construcción de relaciones basadas en el entendimiento y la paz”.