Este martes 5 de noviembre de 2024, el mundo se paraliza por las elecciones generales para presidente de los Estados Unidos. Con dos candidatos en las antípodas, Donald Trump y Kamala Harris, el futuro del orden global está en juego. Para Argentina, las elecciones en EE. UU. importan, y mucho. Milei tiene un plan económico que incluye ajuste fiscal extremo, desregulación y estado chico, lo que suena a música para los oídos de algunos... y a pesadilla para otros. Pero lo que pocos se preguntan es: ¿quién sería mejor aliado para Argentina, Harris o Trump?
¿Será Donald Trump, con su estilo impredecible, el salvador de Milei? ¿O Kamala Harris, con su enfoque más tradicional, impondrá un rescate con condiciones? Argentina, una vez más, se encuentra en el centro de un drama global.
Un triunfo de Donald Trump podría parecer un respiro para Milei. Ambos comparten su desprecio por las instituciones y un amor casi patológico por el libre mercado. No sería descabellado imaginar a Milei encontrando en Trump un "hermano ideológico" que podría abrir las puertas de Washington para un acuerdo a medida. Pero, cuidado, Trump no es el tipo de líder que regala favores. El aislacionismo y proteccionismo de su política exterior podría terminar siendo un arma de doble filo para Argentina. Si bien la desregulación puede ser bienvenida, el hecho de que Trump no cree en los organismos multilaterales, como el FMI, puede complicar las ya tensas relaciones de Argentina con sus acreedores.
Y luego está el pequeño detalle de China. Trump, siempre en pie de guerra con Pekín, podría exigir a Argentina alinearse en su cruzada contra el gigante asiático. Claro, porque lo que necesita Argentina en medio de su crisis es perder a uno de sus principales socios comerciales. Si Milei espera que Trump sea su salvación, tal vez deba tener cuidado con lo que desea.
Del otro lado, Kamala Harris podría representar una solución más predecible, pero no necesariamente más simple. Su enfoque más diplomático y multilateral se traduciría en una vuelta a las negociaciones con el FMI y organismos como el Banco Mundial. Sin embargo, las condiciones para el rescate estarían claramente definidas: estabilidad fiscal, sí, pero también políticas de inclusión social y sostenibilidad ambiental. Algo que no parece encajar con las políticas de Milei, recordemos el reciente rechazo a la Agenda 2030 de la ONU.
Si Harris triunfa, Argentina podría beneficiarse de una relación más estable y predecible con Washington, pero con el riesgo de que las reformas de Milei se vean frenadas por la presión internacional. Harris no parece ser el tipo de líder que aplaudiría la idea de dolarizar la economía argentina y lanzar al país a un experimento de libre mercado sin red de seguridad.
El dilema argentino
En resumen, Trump podría ser el socio más afín ideológicamente para Milei, pero con grandes riesgos. Harris, por otro lado, ofrecería más previsibilidad, pero con condiciones que no encajan del todo en el programa "mileísta".
Así que la pregunta del millón para Argentina es: ¿mejor un Trump que arriesga todo en la ruleta global o una Harris que pide reformas más equilibradas, aunque a un alto precio? Gane quien gane en Estados Unidos, a Milei no le quedará otra que jugar con las cartas que le repartan.