El Gobierno de Javier Milei ha decidido no intervenir para compensar la caída del costo del dólar tarjeta hacia fines de este año. De esta manera, el Impuesto PAIS desaparecerá y el tipo de cambio para el turismo se reducirá de los actuales $1.630 a aproximadamente $1.300 hacia finales de 2024, según estimaciones de analistas económicos.
El contexto en el que se toma esta decisión no es menor: expertos advierten que el déficit en la cuenta cambiaria vinculado a los gastos de turismo es cada vez más relevante. Solo en lo que va del año, el saldo negativo de esta cuenta ha alcanzado los U$S 3.939 millones. La eliminación del Impuesto PAIS podría tener un impacto aún más profundo, ya que algunos analistas prevén que el tipo de cambio turista podría llegar a situarse por debajo de los niveles registrados en 2017 y 2018, cuando el déficit por viajes al exterior superaba los U$S 1.600 millones mensuales.
El Gobierno enfrentó una compleja disyuntiva: por un lado, la opción de incrementar las cargas impositivas sobre el consumo en dólares, como los pagos con tarjeta para servicios de streaming y otros gastos similares, con el objetivo de sostener un tipo de cambio favorable para el turismo y las compras en el exterior. Esta estrategia, aunque razonable desde una perspectiva de administración de divisas, resultaba políticamente delicada, ya que podría haber sido vista como una carga adicional para los ciudadanos.
Por otro lado, la opción de permitir la eliminación del Impuesto PAIS implicaba reducir el costo de consumo en dólares y, posiblemente, fomentar un incremento en los viajes al exterior. Esta alternativa, aunque más atractiva en términos económicos para los turistas y consumidores, podría haber acentuado aún más el déficit en la cuenta cambiaria.
Finalmente, la Casa Rosada optó por la segunda opción, confirmando que se permitirá la eliminación del Impuesto PAIS. Este cambio de rumbo solo fue posible después de observar una caída en los valores de los dólares financieros (MEP y contado con liquidación), lo que según fuentes oficiales, hizo innecesario mantener una cotización del dólar tarjeta por encima de los $1.600 en un contexto de una nominalidad cambiaria más baja.
El impacto de esta decisión sobre las finanzas del país será monitoreado de cerca. El Gobierno confía en que la reducción del costo del dólar tarjeta no genere un aumento descontrolado en la fuga de divisas, pero los analistas no descartan que, de no tomarse medidas adicionales, la medida pueda profundizar aún más el déficit de la cuenta corriente en el futuro cercano.