La elección es tan reñida que las encuestadoras pasaron de medir candidatos, a evaluar cuales son las palabras que más descontento generan. En el medio, La Libertad Avanza entregó menos boletas de las requeridas por la Junta Nacional Electoral cuando recibió unos 700.000 dólares al valor oficial para poder hacerlo.
Desde la conducción del partido libertario aseguran que en las elecciones generales “hubo irregularidades que ponen en duda el resultado” y que no están entregando las boletas porque la gente las rompe o las tira.
Pese a las afirmaciones de presunto fraude no hay una sola denuncia formal, y especialistas, propios y ajenos, nacionales e internacionales, aseguran que de ser verdad tendría que haber quedado en evidencia en la diferencia de votos entre el primer recuento (del domingo a la noche) y el posterior (el llamado recuento final que se hace en la semana posterior a los comicios y es certificado por la Justicia)
Solo en provincia de Buenos Aires el partido de Milei tendría que haber entregado un fajo de 350 papeletas por cada una de las 38.074 mesas electorales. No obstante, la realidad de hoy dice que por la cantidad de boletas entregadas no llegan a cubrir ni 100 boletas por cada una de las mesas.
En el territorio americano la estrategia de falta de boletas, o de cruce mediático asegurando fraude no es nueva, ya usaron Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. Sin embargo, la estrategia de este último cayo frente a la contundencia de 3 millones de votos que no pudieron camuflar la verdad del resultado desfavorable.
La segunda vuelta se celebra en vísperas del 40 aniversario del regreso de Argentina a la democracia y la fortaleza del sistema será puesta a prueba en un contexto de escases del principal instrumento de las democracias representativas: la boleta.