La localidad de Merlo fue el escenario del primer encuentro masivo con tono electoral del Partido Justicialista (PJ) bonaerense en el 2023. El cónclave estuvo encabezado por Máximo Kirchner, escoltado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof y los ministros Eduardo De Pedro (Interior) y Sergio Massa (Economía), y contó con la presencia de más de una decena de intendentes de la primera y la tercera sección electoral.
Según precisaron fuentes del PJ bonaerense tras la cumbre, la intención era "mostrar unidad en el comienzo del año electoral" y en funcionamiento al "espacio de discusión, con la participación de todos los actores del Frente de Todos, que existe en la Provincia".
Alrededor de las 19:00 hs del martes, los intendentes, ministros y dirigentes del Partido Justicialista, del Frente Renovador, el Frente Grande y Nuevo Encuentro comenzaron a llegar a la Quinta Colonial de Merlo para participar de la reunión, con asado de por medio.
Además de las definiciones electorales, el peronismo bonaerense abordó el avance de la ejecución del Presupuesto aprobado en la Legislatura, el plan de infraestructura provincial y cuestionaron a la Corte Suprema de Justicia por los fallos sobre la coparticipación “que impacta directamente en el financiamiento de todas las provincias argentinas”.
Tras el encuentro, los representantes del oficialismo se sacaron la foto tradicional que dejó un mensaje político de peso: lejos de Alberto Fernández. Si bien hubo presencia del Gabinete nacional, el Jefe de Estado y titular del PJ a nivel país no fue invitado. Además, la foto dejó otro dato relevante: Wado De Pedro, primer plano y en el centro de la escena.
" Ningún compañero habla mal de otro", dijo el exministro de Obras Públicas y actual intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, profundizando las críticas al albertismo.
En medio de la fuerte disputa interna del Frente de Todos que se desató por la no invitación de Alberto Fernández a De Pedro para participar del encuentro con Lula Da Silva, el núcleo kirchnerista busca fortalecer el armado por fuera del albertismo y en la provincia de Buenos Aires, madre de todas las batallas, el objetivo es blindar a Kicillof en busca de la reelección.