El debate del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) enmarcado en la Ley Bases abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre la construcción de una Planta de Gas Natural Licuado (GNL) en territorio nacional, un proyecto que significaría la inversión más grande en la historia argentina y le permitiría al país allanar el camino para revertir la balanza comercial. La iniciativa, que data desde hace al menos un lustro, contempla la instalación de un mega predio industrial en la localidad bonaerense de Bahía Blanca pero la negociación por el proyecto liberal que aprobó la semana pasada el Congreso abrió juego a Río Negro, desencadenando un fuerte tironeo político que hace sucumbir el plan.
La iniciativa, impulsada de manera conjunta entre YPF y la empresa estatal malaya de petróleo Petronas, consiste en construir una planta de licuefacción que reciba gas natural extraído de Vaca Muerta, para luego pasarlo a estado líquido poniéndolo a unos 160 grados centígrados bajo cero, para luego exportarlo al otro lado del Océano Atlántico en donde deben realizar el procedimiento opuesto para utilizarlo en el consumo de hogares e industria.
El objetivo de las empresas petroleras sería producir alrededor de 25 millones de toneladas de GNL por año para exportar para lo cual es necesario que se emplace en un enclave portuario por lo que Bahía Blanca emergió desde un principio como el sitio más fructífero para desplegar el proyecto.
“Hoy Argentina hace el proceso inverso: compra barcos de GNL durante el invierno, los regasifica en un barco flotante que está en Escobar y ahí lo inyecta a la red de distribución. Con este proyecto se busca invertir la ecuación para acceder a los mercados globales”, explicó Juan José Carbajales, especialista en energía quien señaló que el territorio nacional cuenta con el recurso, mano de obra pero resta el factor clave para avanzar: las inversiones para avanzar no solo con las construcción de la planta de licuefacción sino también de nuevos gasoductos para transportar la materia prima desde el interior del país a las inmediaciones de la Costa Atlántica.
De acuerdo a los estudios previos realizados por especialistas en la materia de las compañías involucradas en el proyecto, la localidad de Bahía Blanca reúne todos los ítems necesarios. “Estudios de factibilidad comparativos e ingeniería conceptual, importantes decisiones técnicas y jurídico - administrativas, reserva de tierras, evaluaciones ambientales, que bien pueden considerarse un principio de ejecución, fueron llevadas adelante en el área portuaria de Bahía Blanca, por YPF primero y luego en conjunto con Petronas, al ser incorporada esta como socio del emprendimiento. De este modo no cabía ningún tipo de duda acerca de su lugar de radicación”, explicó el ex diputado nacional bahiense Juan Pedro Tunessi.
El desarrollo portuario de Bahía Blanca es fruto de un proceso de desarrollo industrial vinculado a la energía y los hidrocarburos en la década del ‘60, luego se avanzó en la creación del área de Petroquímica Bahía Blanca SE en los 70, la convergencia de gasoductos troncales, y la profundización del canal de acceso al Puerto. Hoy, la localidad bonaerense es el quinto polo petroquímico de Latinoamérica. A todos estos puntos a favor, se le suma la “amplia experiencia en el manejo de cargas de GNL acreditada con la operación de más de 300 buques regasificadores y la primera operación de licuefacción ship-to-ship de América Latina”, según Tunessi.
Sin embargo, con el cambio de administración de YPF desde la llegada de Javier Milei y el debate de la Ley Bases apareció en escena el RIGI, que sacudió el tablero y abrió un nuevo escenario que catapultó la disputa entre las provincias de Buenos Aires y Río Negro.
El factor RIGI
Si bien el proyecto comenzó a gestarse años atrás y tomó impulso durante la administración del presidente Alberto Fernández, la administración de Javier Milei aseguró que la iniciativa no puede concretarse sin el RIGI. "Sin RIGI, no hay GNL", repite el presidente de la petrolera de bandera Horacio Marín, quien quiere llevar a Kuala Lumpur esa garantía para que Petronas acelere su Decisión Final de Inversión (FDI, por sus siglas en inglés) antes de julio de 2025.
Aquí radica el principal punto de conflicto. El gobernador Axel Kicillof rechaza de lleno el régimen de inversiones que impulsa el liberalismo y destacó que la inversión ya estaba sellada antes de que se impulse el nuevo régimen. A contramano, desde Río Negro acompañaron su aprobación y no perdieron oportunidad de impulsar la localidad de Punta Colorada como alternativa para la construcción de la mayor obra de infraestructura de la historia argentina.
“(El proyecto en Bahía Blanca) ya había sido aprobado sin el RIGI: el acuerdo entre las compañías Petronas e YPF que se alcanzó en 2023 es el resultado de la planificación virtuosa del Estado que comenzó con la recuperación de YPF (2012) y la puesta en marcha de Vaca Muerta”, señaló Kicillof durante una conferencia de prensa que brindó la semana pasada en Casa de Gobierno.
Durante el último año del gobierno de Alberto Fernández el ministerio de Economía (a través de la Secretaría de Energía) elaboró un proyecto específico para impulsar este proyecto y lo puso a consideración del Congreso de la Nación. De hecho tiene media sanción de Diputados y restaba su tratamiento en el Senado.
“No se trata de un tema reciente, sino de un proyecto que lleva varios años: esta inversión es prioritaria para nuestra provincia y no puede quedar enredada en cuestiones partidarias y coyunturales”, sumó el mandatario provincial.
Reclamo bonaerense unificado
En medio de uno de los picos altos de la disputa entre la municipalidad de Bahía Blanca y el Gobierno de Río Negro -en paralelo al tironeo entre PBA y la Casa Rosada- para ver quién se queda con la planta de gas natural licuado (GNL) de las petroleras YPF y Petronas, los senadores provinciales estrecharon lazos con los bahienses y se pronunciaron.
Casi la totalidad de los bloques que componen el Senado bonaerense firmaron un proyecto para exigir que la construcción de la mega obra se realice en la ciudad puerto del sur provincial. “Exhortamos e instamos a los legisladores nacionales por la provincia de Buenos Aires, y a los miembros del directorio de YPF en representación del Estado Nacional, a disponer todas las medidas conducentes a la instalación del proyecto en la provincia de Buenos Aires con la mayor celeridad posible”, apuntaron los senadores bonaerenses.
Cinco de los siete bloques de la Cámara alta acompañaron la iniciativa para declarar de “máximo interés” la concreción de la planta de GNL en Bahía Blanca, señalando que la obra tendrá un alto impacto productivo tanto para la ciudad como para la provincia de Buenos Aires. Los únicos espacios que no firmaron el proyecto en apoyo de la planta de YPF en Bahía Blanca fueron el monobloque de Betina Riva, que responde a Carolina Píparo, y el bloque de La Libertad Avanza “oficial” conducido por el senador Carlos Curestis.