Estudiantes mostró muchos niveles altos en el Clásico Platense en el que venció 2-0 a Gimnasia, por eso lo liquidó a falta de casi media hora. Dentro de esos buenos rendimientos, el mejor fue el de Cristian Medina, al que solo le faltó el gol para redondear una actuación brillante.
Durante todo el partido, el ex Boca fue la manija del equipo de Eduardo Domínguez. Condujo todos los ataques y complicó siempre, apenas recostado a la izquierda del ataque albirrojo, jugando por adentro y asociándose siempre con Cetré.
En el primer tiempo, fue el más criterioso para gestionar la pelota ante un rival replegado y que pretendía no dejar espacios. En el segundo, jugó a placer, gambeteó a cuanto rival se le cruzó y se erigió como el mejor de la cancha. Sólo le faltó el gol.
Estudiantes podría haber ampliado con Medina
Después del 2-0 de Carrillo, el Pincha tuvo una infinidad de situaciones para aumentar el marcador. Dos chances de esas, llegaron en los pies de Medina. La primera, fue bien achicada por Insfrán, que no le dejó mucho ángulo para definir sobre la izquierda del ataque.
La segunda, un pase al medio que le quedó al mediocampista, y que increíblemente no pudo definir producto de haber mordido la pelota cuando ya el arco estaba vacío. Hubiese sido un partido 10 puntos para el volante, si se anotaba en el score.
Además, Estudiantes contó con un buen rendimiento de sus goleadores, Edwuin Cetré y Guido Carrillo, así como también de Tiago Palacios, tras un buen tiempo, y Mikel Amondarain. En resumen, todos aprobados en el León tras la victoria clásica.