Hace semanas atrás desde El Editor Platense dábamos cuenta de la decisión del presidente Javier Milei de autorizar la venta de vapeadores, bolsitas de nicotina y otros dispositivos electrónicos. Más allá de los cuestionamientos en términos de la salud del vapeo, deja en evidencia el negocio multimillonario que esta decisión implica.
La Resolución 549 eliminó las prohibiciones en materia de comercialización, importación y publicidad de cigarrillos electrónicos vigentes hasta hoy en Argentina. Además, legaliza la comercialización de bolsitas de nicotina siempre que cumplan con ciertos requisitos.
Según la cartera sanitaria, “la medida busca desalentar el comercio ilícito y establecer estándares de calidad y seguridad para productos cuyo consumo continúa creciendo, especialmente entre adolescentes”.
El nuevo marco representa una "oportunidad" para Argentina en términos de futuras inversiones y exportaciones, teniendo en cuenta que se trata del octavo productor de tabaco a nivel global, economía regional que hoy representa un complejo de exportaciones de más de u$s300 millones y 250.000 puestos de trabajo.
En nuestro país hay cerca de 1,2 millones de usuarios regulares de dispositivos electrónicos. Esa base de consumidores impulsa un negocio informal estimado en unos u$s150 millones anuales.
Massalin, ya está listo
Con la nueva regulación, se espera que una parte importante de este volumen se formalice, permitiendo al Estado recaudar vía Impuestos Internos e IVA.
Más que nada si se tiene en cuenta que el sector tabacalero tradicional es uno de los mayores aportantes al fisco (explicando cerca del 70% al 80% del precio final de un paquete de cigarrillos en impuestos).
Sin embargo, en los últimos años la recaudación tributaria proveniente de este impacto recaudatorio se ha visto reducida por la caída del consumo de cigarrillos tradicionales y también por el traslado de consumidores a este tipo de producto que no tributa ninguna clase de impuestos al funcionar desde el anonimato.
En este sentido, la formalización de los productos de nueva generación busca compensar la caída en el consumo del cigarrillo convencional.
El gobierno nacional espera que movilice inversiones de las grandes tabacaleras presentes en el mercado local como el caso de Massalin Particulares (filial de Philip Morris International), que ha desembolsado a nivel global más de u$s10.000 millones en su transición hacia productos "libres de humo".
En nuestro país, la empresa ya cuenta con la infraestructura logística para inundar el mercado con sus dispositivos IQOS (tabaco calentado) apenas se reglamente la nueva disposición.
Mercados como Reino Unido o la Unión Europea avanzaron hacia una regulación basada en evidencia científica. En esos países, las categorías de vapeo y tabaco calentado representan más del 40% de los ingresos totales de las compañías líderes
El desembarco de los "Vape Shops"
De acuerdo a lo que espera el gobiernon nacional las nuevas medidas no solo benefician a las grandes tabacaleras, sino que blanquean un ecosistema de PyMEs y comercios ya que permitirá la formalización de los llamados "Vape Shops". De este modo, Massalin Particulares podrá formalizar un negocio que ya mueve unos US$150 millones en la informalidad y permitiendo ampliar la recaudación, las inversiones y la reconversión del sector tabacalero hacia productos sin combustión,
De hecho, ya existen más de 800 locales en el país que operaban en una "zona gris" mediante la venta de estos productos de manera ilegal. Además, se esperan inversiones en innovación y tecnología ya que, a diferencia del cigarrillo común, los vapeadores mueven negocios periféricos (cargadores, fundas) y consumibles tecnológicos, lo que integra al sector con la industria de electrónica de consumo.
Las críticas por el impacto en la salud
Cristina Gaitán, neumonóloga, coordinadora de la sección Tabaquismo de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria dijo que desde el organismo "venimos luchando por la salud de la población y sobre todo de los más jóvenes a donde apunta este comercio de vapeadores, que, a pesar de estar prohibidos, no había fiscalización ni incautación. Desde el año pasado estamos bregando por que se cumplieran las leyes y que no fuera tan fácil el acceso de los jóvenes a este producto no solo por convertirlos en adictos sino también por la repercusión orgánica".
Frente a esta situación, la doctora enfatizó que "nunca nos dieron bolilla y tampoco hicieron caso a nuestra solicitud de audiencia a la que le sumamos la evidencia científica y frente a esto la respuesta del Gobierno es que como no pudieron controlarlos y son de libre acceso, los van a regular. Pero lo que hacen es favorecer el acceso".
Mario Bedosti, coordinador del área de Incidencia de la Fundación Interamericana del Corazón (FIC) Argentina, le dijo a Chequeado.com que para evaluar la idoneidad de una norma es necesario que esta primero sea implementada correctamente, lo que no fue el caso de la disposición de ANMAT que prohibía los cigarrillos electrónicos. Sí se observaba cumplimiento en el caso de los productos de tabaco calentado, cuya circulación en el país era hasta el momento entre nula e inexistente: "Ahora ha quedado habilitado el mercado para productos con daño demostrado para la salud humana. Entonces, con los cambios normativos nuestra población, y en particular los más jóvenes, se verán más expuestos a productos que buscan generar dependencia de un consumo nocivo".
Para Mario Virgolini, de la Unión Antitabáquica Argentina, la nueva normativa “lo que hace es abrir el mercado a las grandes tabacaleras y otras empresas para que puedan hacer negocios con la adicción a estos productos”.
“El propio texto señala que las medidas que prohibieron el comercio de estos productos están basadas en el principio precautorio. No hay ningún fundamento técnico, ninguna evidencia científica, que ahora demuestre que estos productos se pueden comercializar. El resultado va a ser un incremento de la venta de productos de nicotina, de los niveles de adicción, y de las enfermedades y muertes”, sostuvo.
CIGARROS-ELECTRoNICOS-TRADICIONAL
El vapeo esquiva los controles gubernamentales y los profesionales médicos en alerta.