Rosario se desangra; la guerra contra el narcotráfico día a día se cobra las vidas de los vecinos, en una ciudad que ya cuenta con 66 homicidios en 67 días de lo que va del año. El último crimen fue el de Máximo Jerez, el nene de 12 años, que quedó en medio de una balacera contra un búnker el sábado pasado.
Debido a esto, el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, se hizo presente en Rosario para en funciones a nuevos efectivos para el Comando Unificado de las Fuerzas Federales. De esta forma, tal lo anunciado ayer por el presidente Alberto Fernández, se llegará en esta etapa a 1.400 efectivos.
"Todos sabemos lo que sucede, hay que seguir la ruta del dinero. No nos vamos a detener un segundo", dijo el ministro de Seguridad en su discurso, a lo que agregó: "Rosario no tiene que soportar esta situación, la estructura narco fue ganando espacio".
"Nada de lo que hay que hacer es simple", aseveró Fernández y, siguiendo sobre esta línea, declaró: "No pueden amenazar al pueblo, trajimos las fuerzas federales para actuar. Vamos a llegar al hueso de la cuestión".
MATAR A UN NIÑO
Máximo Jerez fue asesinado a la 1:30 de la madrugada del domingo 5, cuando participaba de un festejo de cumpleaños en la vereda de un kiosco de Cabal al 1.300 bis, en el barrio Los Pumitas, la zona más humilde del barrio Empalme Graneros, en el noroeste de Rosario.
El niño recibió un disparo en la espalda, mientras tres primos (dos varones de 13 y 14 años y una niña de dos años) también sufrieron heridas, por lo que permanecen internados, uno de ellos en estado delicado.