La ciudad de La Plata cuenta con múltiples opciones de transporte, pero Juan Carlos quería que sus viajes fueran diferentes, algo que hiciera sentir cómodos y entretenidos a sus clientes. Así nació Karaoke Car, un servicio que permite a los pasajeros cantar y disfrutar antes de llegar a su destino.
En diálogo con El Editor Platense, contó cómo surgió la idea. “Todo empezó con un teléfono chiquito donde elegía videos musicales para que la gente mirara mientras viajaba. Después me di cuenta de que podía distraerme, así que terminé comprando una tablet”, relató.
El servicio rápidamente ganó popularidad entre las calles platenses, ya que los pasajeros podían elegir la música que los acompañaría durante el viaje. “Se hizo furor porque la gente entraba al auto el fin de semana y se encontraba con la posibilidad de poner la música que quería”, recordó.
Con el éxito del Karaoke Car, Juan Carlos decidió seguir apostando por la propuesta. Incorporó luces y un micrófono inalámbrico para quienes quisieran animarse a cantar. Además, el vehículo cuenta con pastillas, chicles y otros productos para los pasajeros.
Consultado sobre los temas más solicitados, el conductor aseguró que el repertorio es variado, pero que el cachengue es el género favorito. “La gente se divierte mucho en el auto”, confesó. También reveló que la mayoría de sus clientes lo contratan para complementar celebraciones como cumpleaños y despedidas de soltero.
“Este año me pasó que unos pasajeros del interior me dijeron: ‘Nunca vi algo así’. Se terminan descontrolando, en el buen sentido, antes de entrar al boliche”, contó entre risas. Para trayectos más largos, el auto también ofrece una alternativa diferente: los pasajeros pueden ver películas o series a través de Netflix y Flow, haciendo el viaje más ameno.
Establecer su sello propio no fue fácil. El año pasado, Juan Carlos fue víctima de un robo en La Matanza y debió empezar de nuevo. “Tuve que volver a invertir. Aún me quedan cosas por mejorar, pero con el tiempo lo voy a lograr”, aseguró.
A pesar de las dificultades, su entusiasmo no cambia. “Me divierto mucho en mi trabajo, siento como si saliera de fiesta con ellos. Acá arriba siempre hay diversión”, afirmó. ¿Y si alguien canta mal? “Sí, pasa, pero no importa. ¡Todos son bienvenidos!”, concluyó entre risas.