Gimnasia volvió a ganar y para ello, lógicamente, necesitó de una buena actuación colectiva en Mendoza. Pero más allá de eso, los dirigidos por Alejandro Orfila volvieron a tener muchos puntos altos. Manuel Panaro fue la figura, los centrales resultaron impasables, y Briasco volvió a jugar un buen partido como delantero.
La figura indiscutida fue Panaro. El 38, que en la semana había hablado con la prensa, marcó el primer gol y asistió en el segundo. Además, se vistió de conductor y por sus pies llegó lo más peligroso del Lobo. En el segundo tiempo, corrió mucho y fue vital para aguantar la pelota.
Además, los zagueros centrales también edificaron una enorme tarea. Tanto Renzo Giampaoli como Gastón Suso volvieron a ser una muralla: sacaron todo, de arriba y de abajo, brindaron seguridad en todo momento y mantuvieron siempre alerta a sus compañeros.
Otro buen partido de Briasco en Gimnasia
Además, volvió a funcionar otro de los plenos de Orfila: Norberto Briasco. El ex Huracán volvió a jugar de delantero y volvió a cumplir: aguantó la pelota, se asoció bien con sus compañeros y se mostró colaborativo para ayudar en la presión. Además, construyó una gran jugada que era el 3-0, pero quedó un paso en offside.
Para destacar, el orden aportado por Seoane y Garayalde, el sacrificio de Marcelo Torres devuelto con el gol, y la siempre desequilibrante presencia de Jeremías Merlo, además de la solidez de Nelson Insfrán. En síntesis, fueron muchos puntos altos los de Gimnasia en Mendoza. Y le valió la victoria.