En La Plata y el resto de la provincia de Buenos Aires el precio del pan podría superar los $4000 por kilo, debido al aumento en el precio de los insumos. Este aumento impactará en la inflación, que el INDEC ubicó en 2,4% en la última medición.
Según explicó el titular de la Federación Industrial Panaderil de la Provincia (Fippba), Raúl Santoandré, los fuertes incrementos en los insumos, en especial en la harina y en huevos, se dispararon en las últimas semanas, lo que se verá reflejado en el precio del pan.
Por ejemplo, la bolsa de harina de 25 kilos tuvo una suba de un 10%, mientras que el cajón de huevos, en dos semanas, pasó de unos $50.000 a $80.000. “Estas subas no tienen relación con los aumentos que dice el Indec en base a la inflación”, señaló el dirigente, y agregó que “el kilo de pan debería estar alrededor de los $4000”, aunque está muy por debajo de eso en parte por el accionar de las panaderías “clandestinas”.
Sobre los precios al consumidor, Santoandré aseguró que, aunque los costos internos aumentan, los valores al público se mantienen estables, en general, desde fines del año pasado. No obstante, aclaró que, si los costos siguen en alza, van a tener que trasladarlo al mostrador. “De golpe nos aumentaron los insumos y siguen aumentando. Los panaderos somos rehenes de los proveedores”, sostuvo.
Facturas de ayer, un fenómeno que avanza en La Plata
Además, Santoandré aseguró que “el gran problema” se registra en el rubro de confitería. “Muchas panaderías no tienen bombones, masas secas o finas, porque si no las vendés es una pérdida del 100%”, reconoció en una entrevista radial. Y destacó que cada vez más panaderías venden a mitad de precio las facturas del día anterior, esto ya se ve en muchas panaderías de La Plata y la región.
En este contexto, desde el sector argumentan que, sin este ajuste, muchas panaderías corren el riesgo de cerrar, un fenómeno que ya se ha observado con la clausura de 170 establecimientos desde diciembre pasado. La caída del consumo, que ha disminuido hasta un 45% en algunos casos, añade presión a una industria que lucha por mantenerse a flote.