Hector Romero fue la última persona que vio a María Cash hace 13 años, este martes tras años anclada, la investigación dio un giro al imputarlo y detenerlo por “homicidio calificado”. Esto se dio cuando el fiscal general, Eduardo Villalba, ordenó revisar todas las hipótesis y testimonios del expediente, donde sobresalieron las múltiples contradicciones en los relatos del sujeto.
Es importante recordar que el 8 de julio de 2011, en horas de la tarde, Romero subió a su camión a la joven diseñadora, quien estaba haciendo dedo en la Ruta Nacional N° 34, precisamente en la rotonda del cruce de Torzalito, en General Güemes, Salta. Y ese, es el último registro que se tiene de la mujer de, entonces, 29 años.
Días después de haber perdido el rastro de la misma, el personal policial pudo identificarlo y ubicarlo gracias a las descripciones de testigos. Fue así que el camionero declaró por primera vez el 14 de julio de 2011, donde mencionó que la llevó hasta el paraje El Estanque, en inmediaciones de un santuario de la Difunta Correa donde “ella decidió quedarse”.
Al día siguiente, ante la Justicia declaró que habitualmente toma otro camino, pero en esa oportunidad, tras el arreglo de un neumático, partió hacia el destino mencionado, donde “una mujer le hizo dedo” y se detuvo “para acercarla”. Romero manifestó que nunca lo hace, pero que “algo de la chica lo hizo detenerse”. “Ella ascendió y tras varios minutos de silencio, le solicitó agua. Él le dijo que no llevaba”, relató. “Luego le preguntó a dónde viajaba y él le respondió que hasta González y él le consultó hasta donde viajaba ella, ella le respondió que viajaba a Córdoba”, esto último, los fiscales lo traducen como que intentó desviar la investigación a otra provincia.
“Un poco más adelante, antes de llegar a la Difunta Correa, en el paraje denominado ‘Palomitas’, sobre la Ruta 34, ella le pidió que parase porque ahí se quedaba. Se orilló y ella se bajó”. Este punto es importante debido a que el sospechoso presentó la primera contradicción en cuanto al sitio en el que la dejó
Por último, le solicitaron que describiera la ropa que llevaba la mujer. Dijo que “no recordaba bien” aunque señaló que llevaba “botas caña larga de color marrón, un pantalón claro y una cartera de color oscuro y una campera de color claro en las manos”. Este detalle también fue llamativo al revisar la causa, porque el sujeto comenzó la descripción de abajo hacia arriba, cuando lo habitual es que comiencen desde arriba hacia abajo. Asimismo, detalló que “la vio desarreglada y con mucho olor a transpiración, que la notó un poco desorientada, que no hablaba mucho y, cuando lo hacía, no era muy elocuente”. Finalmente, le preguntaron si tenía algo más para aportar, y aclaró que “esta situación le puede traer problemas, pero al enterarse de que la joven que llevó es la buscada, aporta todo lo que conoce”, sin embargo, nunca se presentó de forma voluntaria a declarar.
El 28 de julio volvió a declarar, expresó lo mismo y pidió que sean más intensas las pericias en la zona donde la dejó porque “alguien la habrá levantado” y se volvió a contradecir, al señalar que nada de ella le llamó la atención y que no sabía porque había dicho eso. También aportó que tenía el pantalón dentro de la bota, hecho irrelevante en esa instancia.
Una nueva contradicción se presentó cuando especificó que “llegando a la Difunta Correa, la chica le preguntó porque estaban todos esos camiones ahí y él le respondió porque paraban todos a descansar”. Detalló que le pidió que la dejara allí, “un poquito antes en Diagonal a la Difunta Correa”. Y días después brindó una entrevista a La Nación, donde expresó: “Pasando el peaje hay un lugar donde muchos camioneros se detienen a descansar, se llama ‘La Difunta Correa’. Llegando ahí ella vio que andan camiones y preguntó si había una estación de servicio. Yo le dije que no, entonces ella me dijo que se quedaba ahí nomás. Entonces yo agarré, paré en la orilla, se bajó y yo seguí de viaje y de ahí no sé más nada”.
Con cada uno de los testimonios de Romero se desprenden diferentes ubicaciones en las que habría dejado a María, luego de que suba al camión: Antes de llegar a la Difunta Correa, en el paraje denominado El Estanque sobre Ruta Nacional 34; Antes de llegar a la Difunta Correa, en el paraje denominado Palomitas sobre Ruta Nacional 34; Un poco antes en diagonal a la Difunta Correa; En la Difunta Correa.
Fue con todo esto que se volvió a abrir la investigación, debido a que esas rutas, el acusado las conoce “como la palma de la mano”, por eso, resulta sospechoso tanto ida y vuelta e incongruencias en las declaraciones. Cabe recordar que, pese a que se negó a declarar, dijo ser “totalmente inocente” y aseguró que “no le hizo nada malo” a María, sin embargo, la jueza no le creyó y le dictó prisión preventiva.