Tras semanas intensas con sesiones maratónicas y varios cachetazos al presidente Javier Milei, el Congreso de la Nación se prepara para ejercer una potestad que no utiliza desde hace más de dos décadas y consolidar el revés más grande al liberal hasta el momentos: rechazar un veto total del Poder Ejecutivo.
En los próximos días, el Senado se dispone a ratificar la ley que declara la emergencia en materia de discapacidad, desoyendo el rechazo formalizado por el mandatario. Se trata de un episodio que quedará marcado en los libros de historia, pues la última vez que el Parlamento insistió con la sanción de una norma vetada por un presidente fue el 12 de marzo de 2003, durante el gobierno de transición de Eduardo Duhalde.
En aquella oportunidad, el Congreso dejó firme la ley 25.715, que reducía los aranceles para la importación de azúcar, tras el veto total del Ejecutivo. Según la Dirección de Información Parlamentaria, esa norma fue promulgada en los primeros días de abril de ese mismo año. Desde entonces, ningún presidente había enfrentado un revés de esa magnitud: Milei podría convertirse en el primero.
La ley en cuestión, que declara la emergencia en discapacidad, actualiza valores de prestaciones y contempla un refuerzo de pensiones, fue vetada por el Gobierno con el argumento de que compromete el tan anhelado equilibrio fiscal. No obstante, la Cámara de Diputados ya aprobó la insistencia con 172 votos afirmativos y el Senado, donde también se cuenta con los dos tercios necesarios, se apresta a hacer lo propio en el plazo constitucional de 15 días.
Según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), la norma vetada podría representar un impacto fiscal de entre 0,25% y 0,45% del PBI. Sin embargo, el informe advierte que el costo podría ser mayor debido a medidas incluidas en el texto que resultan difíciles de cuantificar.
Otro veto que corre peligro
En paralelo, otra ley aprobada con mayoría calificada en ambas cámaras podría seguir el mismo camino: se trata de la declaración de emergencia para el Hospital Garrahan. Si el Ejecutivo decide vetarla, como ya anticipó, el Congreso tiene los números para insistir.
Desde que asumió la presidencia, Javier Milei vetó seis leyes: dos veces un aumento jubilatorio, la ampliación del presupuesto universitario, la moratoria previsional, la ayuda a los inundados en Bahía Blanca y la emergencia en discapacidad. Hasta el momento, el oficialismo logró sostener el veto en los casos relacionados con los haberes jubilatorios, gracias al respaldo de un tercio de los legisladores en ambas cámaras.
Un repaso histórico de los vetos desde 1983
Si se hace un poco de historia, desde el retorno de la democracia en 1983 el Congreso insistió en 41 oportunidades frente a vetos presidenciales, tanto totales como parciales. Eduardo Duhalde es, hasta ahora, el presidente con más derrotas legislativas en este terreno: de las 13 leyes que vetó durante su año y medio de gestión, siete fueron finalmente promulgadas por decisión del Congreso.
Sin embargo, el mandatario que más vetos totales firmó fue Carlos Menem. Durante la década de gestión vetó 95 leyes en forma total; de las cuales 18 fueron ratificadas por el Poder Legislativo.
Raúl Alfonsín, primer presidente de la restauración democrática, vetó 37 leyes en forma total durante sus cinco años y medio de gobierno. Néstor Kirchner, por su parte, vetó 13 durante sus cuatro años de gestión.
Cristina Fernández de Kirchner utilizó el veto total en tres ocasiones durante sus dos mandatos, entre ellas para frenar la ley que garantizaba el 82% móvil a las jubilaciones. En contraste, Alberto Fernández fue el único presidente desde 1983 que no recurrió al veto total en ningún caso. Mauricio Macri, que tampoco contó con mayoría propia en el Congreso, vetó cinco leyes durante su mandato. Ninguna de ellas fue revertida por el Parlamento. Entre las normas objetadas se destacan la ley de emergencia tarifaria y la de emergencia ocupacional.
El inminente rechazo del veto presidencial por parte del Senado marcará un punto de inflexión en la relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso en medio de un clima electoral que tensiona aún más el escenario.